| Por qué se convocaron las Cruzadas |
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| Sábado, 31 de Enero de 2009 13:57 |
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Página 1 de 3 Extracto del Libro “Guía Políticamente
Incorrecta del Islam” De acuerdo con lo expresado por el periodista Amin Maalouf en The Crusades Through Arab Eyes [Las Cruzadas vistas por los árabes], el saqueo de Jerusalén realizado por los cruzados en 1099 fue «el comienzo de una hostilidad milenaria entre el islam y Occidente». El experto y apologista del islam John Esposito es algo más expresivo y culpa a las Cruzadas («las denominadas guerras santas») en forma generalizada de interrumpir el desarrollo de una civilización pluralista: «Habían transcurrido cinco siglos de coexistencia pacífica antes de que ciertos acontecimientos políticos y un poder papal imperial condujeran a una serie de las llamadas guerras santas, que durante siglos enfrentaron al cristianismo con el islam, dejando un persistente legado de incomprensión y desconfianza». Maalouf parece no tomar en consideración el hecho de que la «hostilidad milenaria» pudo haber comenzado con la velada amenaza del profeta Mahoma dirigida a los líderes vecinos no musulmanes, y proferida más de 450 años antes de que los cruzados entraran en Jerusalén, de que «abrazaran el islam y entonces estarían a salvo». Tampoco considera la posibilidad de que los musulmanes puedan haber alimentado esa «hostilidad milenaria» al apropiarse de territorios cristianos — que alcanzaban las dos terceras partes de lo que anteriormente había sido el mundo cristiano— varios siglos antes de las Cruzadas. Los «cinco siglos de coexistencia pacífica» a los que se refiere Esposito quedaban ejemplificados, según dice, por la conquista musulmana de Jerusalén en el año 638: «Las iglesias y la población cristiana no fueron perturbadas». Pero no menciona el sermón de Sofronio en las Navidades del año 634, cuando se queja de la «espada salvaje, bárbara y sangrienta» de los musulmanes, y de lo dificultosa que se había tornado la vida de los cristianos a causa de esa espada. Mito políticamente correcto: las Cruzadas constituyeron un ataque Europeo, sin ninguna provocación, contra el mundo islámico Esto es un error. La conquista de Jerusalén en el año 638 marcó el comienzo de siglos de agresión musulmana, y los cristianos de Tierra Santa tuvieron que soportar una escalada creciente de persecuciones. He aquí algunos ejemplos: a comienzos del siglo VIII, sesenta peregrinos cristianos de Amorio fueron crucificados; hacia la misma época, el gobernador musulmán de Cesárea capturó a un grupo de peregrinos de Iconio y los ejecutó acusándolos de ser espías, excepto un reducido número, que se convirtió al islam, y al que los musulmanes solicitaron que hicieran entrega de dinero, con la amenaza de saquear la iglesia de la Resurrección si no pagaban. A finales del siglo VIII, un gobernante musulmán prohibió la exhibición de la cruz en Jerusalén. También aumentó el impuesto (jizyá) que debían pagar los cristianos, y les prohibió que dieran instrucción religiosa a otras personas, incluidos sus propios hijos. La brutal subordinación y la violencia pasaron a ser las normas corrientes del trato a los cristianos en Tierra Santa. En el año 772 el califa Al-Mansur ordenó que se estampara un símbolo distintivo en las manos de los cristianos y judíos de Jerusalén. Las conversiones al cristianismo estaban penadas con particular severidad. En el año 789 los musulmanes decapitaron a un monje que se había convertido del islam y saquearon el monasterio de San Teodosio en Belén, matando a muchos monjes. Otros monasterios de la región sufrieron la misma suerte. A comienzos del siglo IX, las persecuciones aumentaron en tal medida que grandes cantidades de cristianos huyeron a Constantinopla y a otras ciudades cristianas. En el año 923 nuevas persecuciones destruyeron más iglesias, y en el 937 los musulmanes generaron grandes disturbios el Domingo de Ramos en Jerusalén, saqueando y destruyendo la iglesia del Calvario y la de la Resurrección. Como reacción a estas persecuciones de los cristianos, los bizantinos pasaron de una política defensiva hacia los musulmanes a una posición ofensiva que intentaba reconquistar algunos de sus territorios perdidos. En la década 960-970, el general Nicéforo Focas (futuro emperador bizantino) llevó a cabo una serie de exitosas campañas contra los musulmanes, reconquistando Creta, Cilicia, Chipre e incluso algunas zonas de Siria. En el 969 reconquistó la antigua ciudad cristiana de Antioquía. En la década de 970- 980, los bizantinos extendieron esta campaña dentro de Siria. En la teología islámica, si un territorio ha pertenecido en algún momento a la Casa del Islam, entonces le pertenece para siempre y los musulmanes deben hacer la guerra para restablecer su control sobre el mismo. En el año 974, cuando se vio enfrentado a una serie de pérdidas frente a los bizantinos, el califa abasí (sunní) de Bagdad declaró la yihad. Esto dio origen a las primeras campañas de la yihad contra los bizantinos lanzadas por Saif al-Dawla, gobernante de la dinastía chiita hamdaní en Alepo entre los años 944 y 967. Saif al-Dawla convocó a los musulmanes a luchar contra los bizantinos con el pretexto de que éstos estaban apropiándose de tierras que pertenecían a la Casa del Islam. Este llamamiento tuvo tanto éxito que guerreros musulmanes de lugares tan lejanos como el Asia Central se unieron a las yihads. No obstante, la desunión entre los sunníes y los chutas finalmente obstaculizó los esfuerzos de la yihad islámica, y en el año 1001 el emperador bizantino Basilio II firmó una tregua con el califa (chiita) fatimí. Sin embargo, Basilio pronto se dio cuenta de que la firma de ese tipo de treguas era algo irrelevante. En el año 1004 el sexto califa fatimí, Abu Ali al-Mansur al-Hakim (985-1021) asumió una violenta oposición a la fe de su madre cristiana y de sus tíos (dos de los cuáles eran patriarcas), ordenando la destrucción de iglesias, la quema de cruces y la apropiación de bienes eclesiásticos. A la vez, persiguió a los judíos con similar ferocidad. Durante los diez años posteriores se destruyeron treinta mil iglesias, y un número incalculable de cristianos se convirtieron al islam solamente para salvar sus vidas. En el año 1009 Al-Hakim dio su orden más espectacular contra los cristianos: decretó la destrucción de la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, conjuntamente con algunas otras iglesias (incluyendo la de la Resurrección). La iglesia del Santo Sepulcro, reconstruida por los bizantinos en el siglo VII después de que los persas quemaran su versión más antigua, señala el emplazamiento tradicional de la sepultura de Cristo; también ha servido como modelo para la Mezquita de Al-Aqsa. Al-Hakim ordenó que la tumba del interior fuera reducida a escombros. También ordenó que los cristianos llevaran colgadas al cuello pesadas cruces (y los judíos, pesados bloques de madera con la forma de un becerro). Asimismo, fue acumulando otros decretos humillantes, que culminaron con la orden de que debían aceptar el islam o marcharse de sus dominios. |
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