| Breve Historia de las apariciones de Lourdes |
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| Viernes, 05 de Septiembre de 2008 08:58 |
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Página 1 de 5 Revista Tradición Católica Los hechos que vamos a narrar se desarrollan en Lourdes, una pequeña ciudad francesa situada en los Pirineos cerca de la frontera española, entre febrero y julio de 1858. Este pequeño lugar, que en la época de los acontecimientos contaba con poco más de cuatro mil habitantes, ahora tiene veinte mil. Fue este lugar rocoso el que se convirtió en teatro de las apariciones de la Madre de Dios a Santa Bernardita (nacida el 7 de enero de 1844, en una familia muy pobre). En 1858, el año de los hechos, Bernardita tenÃa catorce años. La mañana del 11 de febrero fue a recoger leña y al pasar el rÃo sintió un fuerte viento. Se volvió y vio a una Mujer vestida de blanco... La segunda aparición fue el domingo siguiente, y Bernadette llevó agua bendita para probar si era una visión diabólica. El jueves 18 de febrero la Virgen se le apareció por tercera vez. La Virgen le dijo que viniera a diario durante quince dÃas. Algunas apariciones eran silenciosas. En la novena aparición le dijo que se lavara la cara en una fuente que no existÃa. Bernardita fue al punto indicado y no habiendo agua, se echó lodo en la cara. De allà salió un manantial de agua lÃmpida esa misma tarde. Los dÃas 27 y 28 de febrero tuvieron lugar otras apariciones siguientes. En la duodécima aparición la Virgen le reveló tres secretos que ella mantuvo para sÃ. La última (18a) aparición fue en marzo. Bernardita se fue al convento ocho años después y murió a los treinta y cinco años de edad, después de una durÃsima vida religiosa. Quiso huir de toda fama, pues las curaciones se iban sumando. Mientras tanto el obispo de Tarbes, Mons. Laurence, formó una comisión compuesta por peritos, médicos y eclesiásticos, los cuales después de un año de minuciosas y severas indagaciones, el 18 de febrero de 1862, a cuatro años de las apariciones, se reconocieron siete casos de curaciones milagrosas, sosteniendo la autenticidad de las apariciones. LA IGLESIA Y LA CIENCIA El promedio de peregrinos que iban a Lourdes, cuando la fama se extendió era de cuatro millones cada año, de los cuales sesenta mil eran enfermos. La Iglesia se encontró con muchas curaciones llamadas milagrosas, pero no existÃa una estructura médica que garantizara un estudio especÃfico de los casos milagrosos. ¿Qué es un milagro? La definición que da cualquier diccionario de teologÃa católica es la siguiente: «El milagro es una efecto sensible fuera del orden normal, que trasciende las fuerzas de la naturaleza, signo espontáneo de la potencia y ciencia divinas y de una intervención extraordinaria». Lourdes fue atacado por la prensa social-masónica y tales ataques se transformaron en persecuciones abiertas sobre todo por parte de las autoridades civiles, las cuales llegaron a rodear la gruta, prohibiendo a los peregrinos tomar agua de la fuente. Por estos motivos, la jerarquÃa católica desde el año 1878 formó, con la colaboración cientÃfica de numerosos médicos la Oficina de Constataciones Médicas, que más tarde se llamó simplemente Oficina Médica. Este departamento tiene la tarea de declarar si una curación es o no milagrosa, basándose en diagnósticos anteriores y en el estado actual del enfermo. Los médicos que la componen son de todas las nacionalidades y creencias, incluso ateos; y este estudio se hace a la luz de todo el mundo. Esta oficina examina sólo uno entre cuatro casos de los que se le presentan. Descarta cualquier enfermedad del sistema nervioso, ya que se podrÃa tratar de neurosis, histeria o simulaciones. En segundo lugar, una curación, aunque sea instantánea y sin convalecencia, no se declara inexplicable si uno sólo de los mil ochocientos médicos se declara dudoso acerca de las interpretaciones de una radiografÃa o de un examen de laboratorio. Además, la persona curada, después de haber transcurrido por lo menos un año del prodigio, es invitada a la Oficina Médica donde todos los médicos que lo deseen pueden interrogarla. Sólo después de un acuerdo unánime en el reconocimiento de la preexistencia de una grave enfermedad orgánica (correctamente diagnosticada) y una posterior curación instantánea, es decir, que tuvo lugar sin el factor tiempo, comienza la redacción del caso, redacción que a veces requiere años, que termina con la declaración de esa curación como inexplicable y fuera de cualquier ley biológica. Ni aun la prensa masónica ha osado desmentir uno solo de los veredictos que emite este colegio cientÃfico. Aún después de la declaración de la Oficina Médica, las conclusiones se vuelven a controlar y las ratifica un segundo órgano cientÃfico: el Comité Médico Internacional de Lourdes. Este último (nacido en 1947 y compuesto por cuarenta miembros) examina uno por uno los expedientes que van destinados a los expertos que componen el mismo Comité. |
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