| El Anticristo y los Auténticos Secretos Masónicos - Página 3 |
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| Viernes, 04 de Enero de 2008 15:30 |
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Cuando publiqué la anterior crítica fundamental a la esencia de la Masonería, no había podido todavía consultar las Actas, publicadas después, del importante coloquio cristiano-masónico celebrado en El Escorial durante el verano de 1995. He visto en esas Actas, que comentaré más adelante, las importantes aportaciones de dos masones-clérigos ingleses (anglicano y metodista) que reflejan el terrible impacto del libro de Hannah en las Iglesias protestantes de Inglaterra. Uno de ellos apunta que, en la Iglesia anglicana, se ha propuesto suprimir de los rituales la lectura pagana y blasfema que Hannah denuncia, pero no se ha tomado aún una decisión taxativa. Aunque se tomara, ya es tarde; sería sólo una ocultación, un disimulo. Aun así, Ferrer ha jugado limpio en esta ocasión al publicar esas intervenciones. LOS SIGNOS DEL ANTICRISTO EN LA MASONERÍA MODERNA Ante la evolución de los documentos fundamentales y los rituales masónicos a lo largo de la Historia, durante los siglos XII a XX, es decir durante las fases conocidas de la Masonería Operativa y la Masonería Especulativa, conviene indicar algo muy importante para el propósito de este libro. Es muy significativo un análisis comparado de los libros de un historiador masón de excepcional objetividad y documentación -el Gran Maestre Paul Naudon- y el primer investigador católico de la orden masónica, el pastor y luego sacerdote católico Walton Hannah. De ese análisis cabe extraer las conclusiones siguientes: 1. Si dejamos al margen los orígenes más o menos legendarios de la Masonería, está claro que la Masonería Operativa, de la que contamos con huellas cada vez más seguras a partir de la Baja Edad Media, era una Masonería cristiana, que invocaba, a veces con oraciones conmovedoras, la protección de Cristo, de la Virgen María y de los santos patronos del Arte, lo que no excluye la presencia, en medio de esas huellas, de algunas sombras no cristianas infiltradas desde los misterios antiguos y las asociaciones alto medievales o incluso romanas. 2. En los primitivos rituales del Arte -procedentes de la Baja Edad Media- transmitidos por tradición oral, ya que la transcripción escrita de los documentos internos masónicos ha estado siempre prohibida, hasta hoy, se incluían en notable número esas invocaciones de impronta cristiana y religiosa. Así llegaron muchos rituales antiguos a las bibliotecas que formaron los primeros masones especulativos durante la fase de transición del siglo XVII. Los documentos más importantes se pusieron a disposición de los expertos en historia masónica que fueron encargados oficialmente, ya en el siglo XVIII, de depurar implacablemente y revisar esa documentación para adaptarla a las ideas y necesidades constitucionales y rituales de la Nueva Masonería, que es la existente hoy. 3. Resulta que los redactores de las Constituciones (Anderson) y de la nueva documentación ritualista en el siglo XVIII pertenecían al clero protestante (y por tanto exacerbadamente anticatólico) y estaban imbuidos del espíritu del Racionalismo y de la primera Ilustración, en la que se notaban cada vez con más sectarismo, las tendencias secularizadoras que ya estaban caracterizando a la Nueva Masonería. Por ello las referencias religiosas y las menciones a la Divinidad cristiana, a Cristo y a la Virgen María, se fueron eliminando de los nuevos documentos de la Masonería moderna con relativa rapidez. La eliminación fue gradual para evitar extrañezas y recelos. En las constituciones de Anderson Dios es designado como Gran Arquitecto del Universo, y Jesucristo como Gran Arquitecto de la Iglesia. Pero el nombre de Cristo, y sobre todo el de la Virgen María, van desapareciendo de los rituales en el propio siglo XVIII y se esfuman en el siglo siguiente, XIX, durante el cual el Gran Oriente de Francia incluiría en 1877, por votación muy mayoritaria, la compatibilidad de la Masonería con el ateísmo, mientras que las obediencias dependientes de la Gran Logia de Inglaterra seguían adscritas al deísmo originario de la Masonería Especulativa. En el siglo XIX la figura y el nombre de Cristo han desaparecido de los rituales; la Masonería, incluso la británica, es ya no sólo anticatólica, sino anticristiana y en cambio se rige según los rituales abiertamente gnósticos, como los que hemos analizado al describir el grado supremo del Arco Real. La Masonería anglosajona acepta por tanto rituales paganos en lo que debería ser su santuario más sagrado. La Masonería continental e iberoamericana se configura cada vez más a lo largo de los siglos XVIII, XIX y XX como Masonería anticatólica y secularizadora, es decir, en último término, anticristiana. Pero a todo el conjunto de la Masonería gnóstica se le puede considerar, en cuanto gnóstica, como bastión pagano en nuestro tiempo y por lo tanto como una institución que lleva impresos a fuego los signos del Anticristo. Esta convicción, a la que hemos llegado por motivos históricos, se ahondará ante el lector cuando estudiemos, a continuación, las conexiones masónicas de determinados movimientos y sectas de nuestro tiempo. |
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