Formación Católica Mundialismo El contexto ideológico en avanzada abortista: Teoría de la Degeneración - Página 2
El contexto ideológico en avanzada abortista: Teoría de la Degeneración - Página 2 Imprimir E-mail
Jueves, 28 de Mayo de 2009 15:59

Entonces, si para el darwiniano todos los seres humanos, al margen de su raza o status cultural, descendían de los simios, esto abría la posibilidad de que los rasgos físicos y mentales que habían permitido al hombre adaptarse a un ámbito salvaje, fuera en el pasado remoto (el cazador Nean­derthal) o en el presente (el guerrero watusi), pudieran legarse inadvertidamente a descendientes modernos y civilizados. El zoólogo darwiniano, Henry Maudsley, lo explicaba con la observación de que existe “realmente un cerebro bestial dentro del hombre”, lo cual permitía “identificar el sal­vajismo en la civilización, así como podemos identificar el animalismo en el salvajismo”.

Precisamente, los biólogos del siglo XIX hablarían de “atavismo” para referirse a esta supervi­vencia bestial, por la palabra latina atavus, antepasado remoto. El atavismo enseñaba que todo organismo tenía ciertas características “perdidas” que podían reaparecer en ciertas condiciones y se legarían a los descendientes. La teoría atavista existía antes de Darwin, pero su teoría de la evolución parecía confirmarla, al igual que la genética mendeliana posteriormente.
 
En definitiva, el atavismo seria la piedra fundamental de la teoría de la degeneración. Conforme a esto, el atavismo presentaba la aterradora posibilidad de que una saludable familia de clase media de pronto engendrara un bruto retrógrado. Si bien la mayoría de los teóricos convenían en que esta clase de atavismo era poco frecuente, surgía la pregunta, ¿Qué sucedería si de repente ciertas condiciones específicas hacían aflorar esas características perdidas en toda la especie, que luego las legaría a sus descendientes? De darse tal posibilidad, el proceso de la herencia podía obrar súbita e inexplicablemente contra los intereses de la especie. La selección natural se convertiría en una trampa. Lo peor reproduciría indiscriminadamente más de lo peor en una disolución atávica de la raza humana. En definitiva, tal acontecer podía generar un proceso de degeneración de la raza humana y caída radical de la civilización humana. En consecuencia, el estudio de la evolución no sólo podía rastrear el ascenso de las especies a través del tiempo sino, como lección fundamental, en el caso de los antiguos imperios y civilizaciones, su declinación y caída.

Así entonces, para el observador experto, los avances económicos y sociales del siglo XIX parecían conspirar contra el progreso humano en vez de favorecerlo. La teoría de la degeneración presentaba una imagen pesimista de la civilización moderna. A fines de siglo, la teoría de la degeneración ha­bía sacudido profundamente la confianza del liberalismo europeo en el futuro, dejándolo expuesto a sus enemigos. La degeneración se definía como el desvío morboso respecto de un tipo original. Se sostenía que “cuando un organismo se debilita bajo toda suerte de influencias nocivas, sus su­cesores no semejan el tipo saludable y normal... sino que forman una nueva subespecie”, que con creciente frecuencia lega sus peculiaridades a su prole. Los médicos, biólogos, zoólogos y antropó­logos (miembros eminentes de las nuevas profesiones científicas) fueron los primeros en advertir que en condiciones adecuadas el debilitamiento afectaría al hombre moderno.

En 1890 cundía la opinión de que una marea de degeneración barría el paisaje de la Europa in­dustrial, creando a su paso una multitud de trastornos que incluían el incremento de la pobreza, el delito, el alcoholismo, la perversión moral y la violencia política. Con pocas excepciones, los científicos más preocupados por la degeneración tenían opiniones políticas progresistas e incluso ideas socialistas. La oposición a la teoría de que la herencia determinaba la conducta social no provenía de la izquierda sino de la Iglesia Católica y las fuerzas tradicionalistas.

La degeneración planteaba la posibilidad de que la sociedad industrial moderna estuviera crean­do un nuevo “bárbaro interior”. Los liberales llegaron a la misma conclusión que los socialistas: las transformaciones sociales y económicas normales en la civilización moderna ya no consti­tuían progreso, sino lo contrario. Por tanto, la sociedad contemporánea no podía sobrevivir sin la intervención de la ciencia moderna y el Estado burocrático. En definitiva, el darwinismo y la teoría de la degeneración dieron por tierra con toda noción de que la civilización pudiera servir como un proceso de refinamiento y mejoramiento de la especie.

De hecho, hacia 1900 influyentes sectores de la comunidad intelectual habían perdido la fe en la capacidad autorrenovadora de la civilización occidental. El tejido social moderno ya no parecía brindar ninguna protección para la especie humana. Por el contrario, se temía que el complejo funcionamiento de la civilización desencadenara un repentino retroceso, un descenso en un caos más terrible que el “salvajismo” precivilizado. Aún para el darwiniano más confiado, el pasado evolutivo del hombre constituía un lastre hereditario ya que aquejaba a la humanidad con una multitud de rasgos salvajes e irracionales que la ciencia debía desbrozar mediante la eugenesia o algún otro medio para que la raza humana sobreviviera.

Las condiciones sociales reinantes en el siglo XVIII no fueron tan malas, al punto de disminuir la tasa de mortalidad, incorporar a la dieta el consumo de azúcar, chocolate, café y el té, mejorando incluso las condiciones de higiene. No obstante, la sociedad del siglo XVIII conoció la violen­cia y la brutalidad, resabios del Renacimiento. A pesar de la severidad de las leyes penales, los crímenes alevosos eran comunes. En las ciudades populosas, bandas de individuos recorrían las calles haciendo de las suyas, mientras que los salteadores de caminos infestaban los alrededores. Subsistiendo el juego, deportes groseros y el duelo, de hecho aumentó el consumo de alcohol y la embriaguez se apoderaba de las clases pobres. No serían éstas realidades ausentes en el siglo XIX. Por el contrario, se harían aún más complejas y se proyectarían al siglo XX. Era la impronta de los “degenerados”, esto es, la marca y huella propia de los “de - gen - errado”.



 

Únase a nuestro Grupo de Facebook

Quién está en línea

Tenemos 14 invitados y 1 miembro conectado(s)

Santa Misa Dominical
Renovada cada domingo.

5 de Setiembre:
Domingo Décimo Quinto de Pentecostés

Sermón de la Santa Misa
AQUI

Caminhos de Tradição Especiais em Português

 

 

Click on the slide!

María Goretti

Película inspirada en la tragica historia de María Goretti que murió defendiendo su pureza y castidad. Canonizada por el Papa…

Click on the slide!

The Reluctant Saint

La increible historia de San José de Cupertino, que fue canonizado por el Papa Clemente XIII el 16 de Julio…

Click on the slide!

Faustina

Película que muestra la historia de Santa Faustina, basándose en los escritos espirituales de sus revistas y diarios íntimos.

Click on the slide!

Santa Teresa de Jesús

Esta es la historia de la vida de Teresa de Jesús, su estancia en el convento de la Encarnación, y…

Click on the slide!

Expelled: No Intelligence Allowed

Documental que demuestra y expone el acoso y censura a la que se ven expuestos aquellos científicos que proponen que…

Click on the slide!

The 13th Day - El Día 13

Película que recrea los eventos que tuvieron lugar en Fátima (Portugal) presenciados por tres pequeños pastorcitos portugueses, Lucía dos Santos…

Click on the slide!

San Antonio de Padua

 San Antonio de Padua es uno de los más populares santos del cristianismo, venerado en todos los confines de la…

Click on the slide!

El Retorno de Don Camilo

Tras la pelea con el alcalde Peppone, el obispo ha elegido un nuevo destino a Don Camilo: Un pueblecito de…

Click on the slide!

Don Camilo y el Honorable Peppone

 Llegan las elecciones y crecen las cotidianas batallas entre Don Camillo y Peppone.

Click on the slide!

Juana de Arco 1948

Narra la historia de Santa Juana de Arco, joven granjera francesa que en el siglo XV tuvo unas visiones que…

Click on the slide!

Veilleurs dans la Nuit - Vigilantes de la Noche

Documental que trata sobre la Abadía benedictina de Barroux, Francia, que sigue la liturgia tradicional.

Click on the slide!

El Pequeño Mundo de Don Camilo

Describe los innumerables enfrentamientos del cura Don Camilo y el alcalde comunista Don Peppone.

Click on the slide!

El Camarada Don Camilo

La idea de ensalzar al ruso comunista Brezwyscewski no agrada a Don Camilo.

Click on the slide!

Don Camilo Monseñor

Don Camillo ha sido nombrado monseñor y transferido a Roma.

Click on the slide!

El Prisionero

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, un cardenal de carácter fuerte (Alex Guinness) de un país bajo el yugo del…

Frontpage Slideshow (version 2.0.0) - Copyright © 2006-2008 by JoomlaWorks