| Evolución: la prueba que falta |
|
|
| Lunes, 23 de Marzo de 2009 00:49 |
|
Página 1 de 6 TOMADO DE: ¿Cuál es la prueba de que la evolución haya tenido lugar? «Evolución» debe significar aquà algo más que «cambio en el tiempo». Los dinosaurios existieron en una época, pero ya no existen. Asà pues, el reino animal ha cambiado, seguramente, a lo largo del tiempo. Pero no es eso lo que entendemos por evolución. Sabemos que, en conjunto, la composición genética de una población cambiará con el tiempo. Pero tampoco es eso lo que queremos decir. Sabemos también que aumentó el porcentaje de ejemplares melánicos, o de tono oscuro, en la población de ciertas especies de polilla de la especie «manchada», o más clara, en zonas de la Inglaterra industrial, durante el siglo XX. ¿Demuestran estos ejemplos que la evolución es un hecho? Seguramente no. Los cambios en los ratios genéticos son indudables, omnipresentes y triviales. La evolución implica algo más que eso. El genetista Thomas H. Morgan dijo hace un siglo que «la evolución significa hacer cosas nuevas que no tengan que ver con las ya existentes». Tanto las variedades «melánica» como «manchada» de la polilla, ya existÃan antes de que sus porcentajes hubieran cambiado. La evolución significarÃa, en este caso, la aparición de un nuevo tipo de polilla. Para el lego, la evolución implica el hecho de que una especie se encuentre vinculada a otra mediante una cadena ancestral. O quiere decir que un grupo de organismos que se encuentran innegablemente relacionados, como los murciélagos, los osos y las ballenas —todos ellos mamÃferos— comparten sus estructuras comunes porque todos ellos descienden del mismo mamÃfero ancestral. Si el biólogo evolutivo quiere convencernos de que la evolución es un hecho, entonces hemos de esperar que nos ofrezca auténticas pruebas de sus afirmaciones. Una de las discusiones más notables sobre lo que sabemos de la evolución tuvo lugar en el Museo Americano de Historia Natural, en Central Park West, en la ciudad de Nueva York. El orador fue Colin Patterson, un veterano paleontólogo del Museo Británico, que por entonces estaba de visita en Estados Unidos. En noviembre de 1981 se puso en contacto con el Sistematics Discussion Group, una institución compuesta en su mayor parte por biólogos profesionales y ejecutivos de museos que mostraban un interés particular por la clasificación animal. Este grupo se reunÃa una vez al mes en un aula que se encuentra frente a la sala de los dinosaurios del Museo de Historia Natural. Patterson ya habÃa sostenido una polémica tres años antes, al decir en un escrito publicado por el Museo Británico que «si la teorÃa de la evolución es cierta». El documento produjo semanas de agitación y un alud de cartas al Nature. Patterson siempre hacia hincapié en que no pertenecÃa a ninguna doctrina religiosa; la religión, dijo en cierta ocasión, no era más que «un paquete de mentiras». A lo que se oponÃa de la manera más contundente era a la confusión del conocimiento y la fe. Un devoto darwiniano, que se sintió sorprendido por su escepticismo, le preguntó en una ocasión si «creÃa en» la evolución. Patterson dijo que sÃ; pero añadió que se suponÃa que las afirmaciones cientÃficas no eran materia de fe. La trascripción de la conferencia de Patterson fue posteriormente revisada y corregida por su amigo Gary Nelson, que estuvo presente aquel dÃa. Nelson era por entonces decano del Departamento de IctiologÃa del Museo de Historia Natural. Veamos cómo empezó Patterson su charla: Ahora pienso, que a lo largo de mi vida, siempre que iba a hablar sobre un tema me sentÃa muy seguro de una cosa: de que sabÃa sobre ese tema más que nadie de los que me escuchaban, porque habÃa trabajado mucho sobre ello. Bueno, pues esta vez eso no es cierto. Voy a hablar sobre dos temas, evolucionismo y creacionismo, y me parece que debo decir que no sé nada sobre ninguno de los dos. Ahora bien, una de las razones por las que adopté esta visión antievolucionista o, digamos más bien, no evolucionista, se me presentó el año pasado cuando tuve una repentina comprensión. Durante veinte años habÃa pensado que, de alguna manera, trabajaba en la evolución. Una mañana me desperté y sentà que algo debÃa haber sucedido por la noche, porque tuve la desagradable impresión de que habÃa estado trabajando en esa materia durante veinte años y no sabÃa ni una sola cosa de ella. Aquello fue un completo shock para mÃ; darse cuenta de que uno puede estar tan despistado durante tanto tiempo. Asà que pensé que o bien habÃa algo equivocado en mÃ, o habÃa algo equivocado en la teorÃa de la evolución. Por supuesto, sé muy bien que no hay nada que funcione mal en mÃ. Asà que durante las últimas semanas he venido haciendo una sencilla pregunta a distintas personas y a diferentes grupos. La pregunta es: ¿puede decirme algo que sepa sobre la evolución; cualquier cosa, una cosa tan sólo que crea cierta? Hice esa pregunta al equipo directivo del Museo de Campo de Historia Natural, y la única respuesta que conseguà fue el silencio. La hice nuevamente a los miembros del seminario de MorfologÃa Evolutiva, de la Universidad de Chicago, un grupo muy prestigioso de evolucionistas, y todo lo que obtuve fue un silencio muy prolongado. Finalmente una persona se levantó y dijo: «SÃ, sé una cosa. Pienso que eso es algo que no debiera enseñarse en el bachillerato». (Risas) |
Especial Temático Pro-Vida
- El preservativo no frena sÃfilis, herpes ni virus del papiloma humano
- Experto de Harvard dice que entre más preservativos hay más SIDA
- El poro del preservativo transmite el VIH entre 15% a 20% de las veces
- Obama se rodea de abortistas radicales
- Los lobbys abortistas y homosexuales engañan sistemáticamente
- IPPF presiona a favor de los "derechos sexuales"
- IPPF o la Industria y el Negocio del Aborto
- AmnistÃa Internacional y el aborto
Los más Vistos Formación Católica
Lo Destacado Formación Católica
Quién está en lÃnea
Tenemos 18 invitados conectado(s)![]() |
Santa Misa Dominical 07 de Marzo: |
|
Sermón de la Santa Misa | |
|---|---|
|
|
















