| Evolución: la prueba que falta - Página 5 |
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| Lunes, 23 de Marzo de 2009 00:49 |
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El árbol de la vida Como todos los seres vivos van modificando a sus descendientes partiendo de una, o de pocas, formas originales, el darwinismo afirma que la historia de la vida debería parecerse a un árbol lleno de ramas. Pero se ha demostrado que esto no es verdad. Los registros fósiles muestran que importantes grupos de animales aparecieron totalmente formados casi al mismo tiempo en una «explosión cámbrica», en lugar de descender de un antepasado común. Darwin lo sabía y lo consideró una seria objeción a su teoría. Pero lo atribuyó a la imperfección de los registros fósiles y creyó que la investigación futura supliría a los antepasados que faltaban. Pero casi 150 años de recolecciones de fósiles han agudizado el problema. En lugar de ser al principio cuando aparecieron pequeñas diferencias, las mayores surgieron justamente desde el principio. Algunos expertos en fósiles advierten que esta «evolución de arriba-abajo», contradice el modelo presentado por la teoría de Darwin. No obstante, la mayoría de los textos de biología no mencionan la explosión cámbrica, y mucho menos señalan el reto que significa para la teoría darwiniana de la evolución. El biólogo molecular canadiense, W. Ford Doolitle, no cree que el problema desaparezca, y en 1999 especuló que los científicos «han fracasado a la hora de encontrar el "auténtico árbol". A pesar de ello, los textos de biología continúan asegurando a los estudiantes que el Árbol de la Vida de Darwin es un hecho científico absolutamente confirmado por las pruebas. Sin embargo, al juzgarlo por las auténticas pruebas fósiles y moleculares, se trata de una hipótesis disfrazada de hecho. Construyendo edificios... en un frasco En 1953 se informó ampliamente de que los científicos Stanley Miller y Harold Urey habían logrado crear «los bloques fundacionales de la vida» en un frasco. Imitando lo que se creía que habían sido las condiciones naturales de la atmósfera primaria de la Tierra, y añadiendo una chispa eléctrica a la mezcla, Miller y Urey habían formado aminoácidos simples. Como éstos eran los «bloques fundacionales » de las proteínas, y las proteínas eran «los bloques fundacionales» de la vida, se creyó que los científicos podían haber creado organismos vivos. Parecía una dramática confirmación de la evolución. Después de todo, la vida no era «un milagro». No era necesario ningún agente externo ni ninguna inteligencia divina para crearla. Júntense los gases adecuados, añádase una chispa eléctrica, y la vida estará a punto de aparecer. Cari Sagan podía predecir confiadamente en la televisión que los planetas que orbitaban esos «billones y billones» de estrellas del espacio deberían estar rebosando vida. Había un problema, sin embargo. Los científicos, en su experimento, nunca fueron capaces de crear más allá de sencillísimos aminoácidos; y la creación de proteínas empezó a verse no como un pequeño paso, o unos pocos pasos, más, sino como un gran paso, tal vez, inabordable. Un aminoácido es con respecto a un organismo viviente lo que una letra del alfabeto a una obra de Shakespeare. Posteriormente, durante los anos setenta, los científicos empezaron a creer que la atmósfera primordial de la Tierra no tenía nada que ver con la mezcla de gases utilizada por Miller y Urey. En lugar de un medioambiente rico en hidrógeno, probablemente consistiera en gases emitidos por los volcanes. Se pusieron esos gases en el aparato ideado por Miller-Urey, pero el experimento no funcionó en absoluto. A pesar de ello, los textos continúan utilizando el experimento de Miller-Urey para argumentar que los científicos han demostrado un primer paso en el descubrimiento del origen de la vida. En estas afirmaciones puede incluirse The Molecular Biology of the Cell, obra de la que es coautor Bruce Alberts, presidente de la Academia Nacional de Ciencias. Pero se omite decir que los mismos investigadores reconocen ahora que siguen sin comprender el auténtico origen de la vida. Las especies de Darwin Veinticinco años antes de que Darwin publicara El origen de las especies, ya formulaba sus ideas de naturalista a bordo del buque británico de investigación, Beagle. Cuando el buque visitó las islas Galápagos en 1835, Darwin recogió especímenes de la vida salvaje local, incluyendo algunos pinzones. Aunque los pinzones tengan muy poco que ver con el desarrollo de la teoría de Darwin, han atraído una considerable atención de los biólogos modernos como una prueba de la teoría de la selección natural. En los años setenta, Peter y Rosemary Grant advirtieron un 5 por ciento de aumento en el tamaño del pico de los pájaros, después de una notable sequía, debido a que las aves habían tenido que alimentarse exclusivamente de semillas de cascara dura. El cambio, aunque era significativo, resultaba pequeño. Sin embargo, algunos darwinistas afirmaron que esto explicaba cómo las especies de pinzones se habían originado por primera vez. En 1999, un folleto publicado por la Academia Nacional de Ciencias describía a los pinzones de Darwin como un «ejemplo particularmente contundente» del origen de las especies. Al citar el trabajo de Grant, el folleto explicaba cómo «un solo año de sequía en las islas puede llevar a cambios evolutivos en los pinzones». Y se calculaba que «si las sequías se producen en las islas aproximadamente una vez cada diez años, podrían surgir nuevas especies de pinzones en tan solo un par de siglos». Pero no se decía que los picos de los pinzones volvieron a su tamaño normal cuando de nuevo llegaron las lluvias. No se había producido ninguna auténtica evolución. De hecho, varias de estas especies de pinzones parecen haber surgido más por hibidración, que por la selección natural que apoya la teoría de Darwin. El deseo de mantener las pruebas, a fin de dar la impresión de que los pinzones de Darwin confirmaban la teoría evolutiva, bordeó el fraude científico. Como escribió Phillip Johnson en el Wall Street Journal, en 1999: «Cuando nuestros científicos más eminentes tienen que recurrir a este tipo de distorsiones, que llevarían a la cárcel a cualquiera que explotara tales historias, uno se da perfecta cuenta de que tienen problemas». |
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