| La Perversión Moral del Siglo XX |
|
|
| Viernes, 04 de Enero de 2008 15:37 |
|
Página 1 de 2 EL REINO DE MAMMÓN LA MORAL ANTE LA HISTORIA En la época actual, es decir, a lo largo del siglo XX, la práctica de la moral y, lo que es peor, los criterios y las normas morales han sufrido un evidente y galopante deterioro. Cualquier observador serio que intente un análisis de nuestra época llegará a concluir que nos hallamos en un claro período de corrupción general. Nunca se ha valorado menos la vida humana; en el siglo XX se han cometido, en muy diversos escenarios, crímenes contra la Humanidad de los que unos han sido denunciados y reprobados e incluso castigados; otros, que han ocurrido en los años finales del siglo e incluso en la actualidad más próxima, siguen ostentosamente impunes, como casi todos los cometidos en las guerras tribales africanas, los de China, los de Cuba o los de la antigua Yugoslavia. No hay mayor degradación de la moral que el desprecio a la vida humana y ese desprecio es una característica especialmente trágica del siglo que termina cuando se escriben estas líneas. En la esfera pública la corrupción, el abuso de poder y la perversión de la justicia son rasgos generalizados en autocracias o en democracias. En el vasto campo de las relaciones humanas, los criterios morales no solamente se han relajado, en muchos casos, incluidas las naciones que se dicen civilizadas, parecen haber desaparecido. El abominable crimen del aborto está legalizado en casi todas partes, y su práctica sistemática se disfraza como muestra de libertad. La simple mención de la fidelidad matrimonial, la defensa de la familia y la moral sexual suscita no ya rechazos, sino carcajadas. Vamos a ver muy pronto algún caso para comprobar cómo se aplica la moral en el programa de importantes partidos políticos con peso decisivo en el mundo. Dentro del mismo campo católico, que considera a la moral como una parte sustancial de la filosofía y la teología, han caído por los suelos buena parte de las defensas morales y de las prácticas morales, mientras una parte importante de los llamados teólogos moralistas ha pasado a situación de abierta rebeldía, de la que vamos a ofrecer ejemplos bien concretos. Cuando estaba plenamente vigente el ideal clásico, es decir griego y romano, aquellas sociedades, consideradas entonces y después como arquetipo y canon de la Humanidad, cayeron en tal degradación que fueron destruidas por fuerzas y pueblos exteriores, hasta el aniquilamiento; y la corrupción generalizada se ha aducido siempre por la Historia como motivo para ese trágico final. La historia bimilenaria del Cristianismo se integra también en la historia general del hombre como lucha entre el bien y el mal, la luz y las tinieblas. Hemos idealizado, con razón, la época de los primeros cristianos porque sus múltiples defectos y perversiones humanas se ennoblecieron con la permanente confesión de la fe y la continuidad de la Comunión de los Santos. Un contraste semejante de luz y de tinieblas se hizo ostensible en la Edad Media, donde en medio de terribles períodos de degradación, como los Siglos de Hierro (octavo al décimo), atravesaron un camino de iniquidades salvado por las constantes apelaciones a la Reforma, intentada y luego desvirtuada muchas veces. El Humanismo y el Renacimiento fueron fuentes de cultura, pero también de perversión que se quiso corregir mediante las dos Reformas, la protestante, que rara la Iglesia católica acarreó la herejía más peligrosa y decisiva de la Historia, y la católica, que sin duda revitalizó a la Iglesia en todos los aspectos. Con lo que llegamos al siglo XVIII, donde se concitó en Occidente una ofensiva general de la cultura dominante sobre la fe a la defensiva y el combate religioso no se planteó exclusivamente contra la Iglesia, sino contra el mismo Dios. El protestantismo se desintegraba inexorablemente a lo largo de los tres siglos de la Edad Contemporánea, pero no prescindía de la moral; en su seno vivió Immanuel Kant, para quien el imperativo moral salvó de una metafísica oscura y gnóstica nada menos que a las grandes ideas de Dios, el alma y el mundo. En el siglo XIX la moral se convirtió demasiadas veces en hipocresía; pero dentro de las iglesias cristianas nunca degeneró en desenfreno y, aunque podía fallar la práctica, se mantuvieron firmes los criterios. Así se mantuvo más o menos la situación hasta la segunda mitad del siglo XX. LOS TEÓRICOS DE LA PERVERSIÓN MORAL EN EL SIGLO XX |
Especial Temático Pro-Vida
- El preservativo no frena sífilis, herpes ni virus del papiloma humano
- Experto de Harvard dice que entre más preservativos hay más SIDA
- El poro del preservativo transmite el VIH entre 15% a 20% de las veces
- Obama se rodea de abortistas radicales
- Los lobbys abortistas y homosexuales engañan sistemáticamente
- IPPF presiona a favor de los "derechos sexuales"
- IPPF o la Industria y el Negocio del Aborto
- Amnistía Internacional y el aborto
Los más Vistos Formación Católica
Lo Destacado Formación Católica
|
|
Quién está en línea
Tenemos 21 invitados conectado(s)![]() |
Santa Misa Dominical 5 de Setiembre: |
|
Sermón de la Santa Misa | |
|---|---|

















