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Página 1 de 11 Es importante comprender que el existencialismo es una importantísima corriente de pensamiento que viene a reforzar la renovación de la crítica marxista, para restablecer la subjetividad del proceso revolucionario. El existencialismo pervive en nuestra sociedad occidental en decadencia, a todo nivel. Esa decadencia, necesaria para el neocomunismo, es producto en gran parte, de la irrupción del existencialismo en el siglo XX. El siglo XXI será su máxima realización.
1) Introducción
2) Arthur Schopenhauer
3) Sören Kierkegaard
4) Eduard von Hartmann
5) Julius Bahnsen
6) Philipp Batz
7) Carlo Michelstaedter
8) Martin Heidegger
9) Jean Paul Sartre
10) Herbert Marcuse
11) Albert Camus
12) Walter Benjamin
13) Emile Cioran
14) Henri Montherlant
1) Introducción
El existencialismo es el sistema filosófico según el cual la existencia precede a la esencia, de modo que el conocimiento y la verdad de toda realidad sólo se funda en la experiencia inmediata y total de la propia existencia. La absoluta existencia radical se convierte en fuente del conocimiento, el bien y la verdad.
El existencialismo se desarrolla en un determinado contexto intelectual. De hecho, en cuantos sistemas de pensamiento, el racionalismo, el idealismo y el positivismo dominaron los siglos XVIII y XIX. Como consecuencia de aquello, la filosofía terminó reducida a un ambiente intelectual selecto y minoritario, constituyendo un juego intelectual brillante pero desconectado de la vida real y carente de utilidad para el hombre con problemas y angustias. Comienza así a formarse conciencia de que hay que abandonar esta tendencia al pensamiento abstracto y universal para abocarse al entendimiento de lo concreto y particular, a lo existencial. De allí que los problemas de una filosofía existencial deben ser la existencia, la vida, lo concreto, la acción, y la muerte. La búsqueda filosófica no debía preocuparse de la contemplación del cosmos ni del pensamiento abstracto en sí mismo, sino debía ocuparse de los seres existentes a quienes se dirige. Entonces, considerando que el racionalismo olvidó que el espíritu cognoscente es a la vez un espíritu existente, se constata que el existente no se preocupa de la verdad universal sino de “su” existencia, “su” verdad, y requiere respuestas concretas a “sus” problemas.
Aun más, el existencialismo se consolidó en un determinado contexto histórico. El fenómeno de las guerras de masas provocó una gran crisis en la humanidad y, en cuanto tal, implica una reflexión y una nueva toma de conciencia frente a la realidad del mundo y los seres humanos. Las grandes guerras del siglo XX y el mismo riesgo de extinción de la vida humana con el riesgo de la guerra atómica durante la “guerra fría”, modifican la reflexión filosófica y la racionalidad sistematizada es sustituida por el sentimiento. La desolación y estado de desamparo propio de las guerras genera el contexto en que el hombre toma contacto, participa y entra en comunión en y con la realidad y los problemas humanos a través del “acto de sentir”. Acto de sentir que se da en el aquí y ahora, totalmente, pues sólo siento ese momento, ya que es el único del cual dispongo con relativa certeza.
De hecho, con los avances tecnológicos y las estrategias dispuestas, las posibilidades de morir eran mayores en las ciudades que en el mismo frente de batalla. Por tanto, el existencialismo pretende pues ser respuesta al dolor, tragedia, tristeza y desesperanza de las guerras. Así, en tanto respuesta al problema de las “posibilidades” del hombre, el existencialismo se convierte en una vertiente de la filosofía que se expresa a través de diversas corrientes, desde el existencialismo espiritual hasta el existencialismo materialista. Aunque se realizó de modo múltiple, el existencialismo alcanzó su máxima radicalización en la síntesis del existencialismo materialista. En esta línea se postula que, como la existencia precede a la esencia, el ser como tal no existe pues no es sino un “existente” o “continuo transcurrir del tiempo”. Por tanto, el ser humano es un simple “ser ahí” lanzado al mundo, que se expresa en el momento de su aquí y ahora. Así, no siendo el ser más que el constante devenir del “ser del existir”, el ser humano es pura posibilidad de ser, que nunca llega a realizarse.
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