La vida de San Judas Tadeo al lado de Jesucristo

En alguna oportunidad todos hemos escuchado que no hay nada imposible para San Judas Tadeo, pues es el patrono de situaciones desesperadas o imposibles, igualmente de los trabajadores en los hospitales y de las causas pérdidas, con San Judas Tadeo todo se puede.

Las escrituras reflejan que San Judas Tadeo fue sobrino y nieto de San Joaquín y Santa Ana, los padres de la Virgen María, igualmente lo refieren como sobrino de San José y la Virgen María, es decir, primo del señor Jesucristo, criados en la misma época, incluso algunos mencionan que ambos fueron muy unidos desde pequeños, jugando y compartiendo como hermanos.

Igualmente, lo sitúan como hermano de un apóstol, Santiago el Mayor y que incluso ambos recibieron del Espíritu Santo en día de Pentecostés a través de las lenguas de fuego. Fueron testigos de cientos de milagros de Jesús entre Galilea y Judea, pues le seguían y escuchaban con mucha convicción, lo vieron resucitado y pudieron conversar con él luego de que la muerte en la cruz.

Luego de la ascensión de Jesucristo, San Judas Tadeo se radicó en Suanis, una ciudad de Persia donde trabajaba como misionero con mucho esmero y entrega. Fue justamente en esa ciudad donde fue martirizado, pues según la tradición a San Judas le aplastaron la cabeza con un mazo y luego la cortaron con un hacha, es justamente por esta muerte tan atroz que muchas veces aparece con alguno de estos instrumentos en su mano.

Después de su muerte, el cuerpo de San Judas Tadeo fueron trasladados a Roma y actualmente  los restos son venerados en la Basílica de San Pedro en la ciudad del Vaticano.

Los nombres de Judas y Tadeo tienen significados muy importantes, pues Judas significa en hebreo “alabanzas sean a Dios”, mientras que Tadeo traduce “valiente por proclamar la fe”.

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